El poder curativo del aceite de ricino

¿Sabías que el aceite de ricino ha sido usado desde la antigüedad como coadyuvante en el tratamiento del cáncer de mama?

Conocido también como el aceite de castor, este producto de origen vegetal suma cientos de estudios científicos en donde se le atribuyen propiedades calmantes, hidratantes, desinflamatorias y antimicrobianas.

Su principal principio activo es el ácido ricinoleico, al cual se le confiere la mayoría de las bondades medicinales y diversos usos en el área de la cosmética.

Según los expertos, el aceite de castor contiene vitamina E, minerales y está compuesto de ácidos grasos esenciales como el omega 9, que tienen un efecto beneficioso para la salud cardiovascular, cerebral y el sistema inmunológico.

En cuanto al uso, los médicos integrativos refieren que se trata de un regalo de la naturaleza que debe ser usado con precaución.

Lo más recomendable es respetar la dosis y asegurarse de que el aceite sea orgánico, prensado en frío y adquirido en tiendas donde se garantice tanto su calidad como el origen.

Para uso tópico, el ricino es empleado en forma de compresas, cataplasmas y parches para aliviar dolores musculares, artritis e inflamación causada por quistes o fibromas.

En cuanto a la ingesta, la dosis segura para la mayoría de las personas no excede de la media cucharadita al día; funcionando como laxante, depurativo y aumentando el tránsito intestinal.