El nervio vago y su poder sanador

¿Sabías que muchas enfermedades comienzan con un desequilibrio en el cuerpo causado por el estrés crónico y prolongado?

Todos los estudios apuntan a que la estimulación del nervio vago influye en la recuperación del equilibrio físico, mental y emocional.

Desde la psiconeuroinmunología se estudia el impacto del estrés moderno sobre la salud y el desempeño del nervio vago en patologías inflamatorias, inmunológicas, sistémicas y de distintas índoles.

Los investigadores señalan que, el nervio vago es el principal regulador del sistema nervioso, ya que conecta al cerebro con un sinfín de órganos y funciones vitales como la frecuencia cardiaca, la función inmunológica, intestinal y la respiración.

Así mismo, señalan que, si el nervio vago se encuentra en estado de alerta, huida, lucha o supervivencia constante, puede provocar problemas digestivos, arritmias, mareos, inflamación, fatiga extrema, ansiedad y debilitamiento sin causas aparentes.

Algunas señales de que el nervio anda mal son los marcadores psicosomáticos: la rigidez muscular, la ansiedad, el dolor de espalda que no mejora, el cuello tenso, los dientes apretados, la inflamación abdominal, el ceño fruncido y las alteraciones en la frecuencia cardiaca.

Desde la medicina tradicional china, la estimulación del sistema nervioso es clave en cualquier proceso de sanación. Desde la comunidad científica, la activación del nervio vago se sigue estudiando con resultados alentadores en afecciones comunes y patologías de difícil tratamiento y diagnóstico.

Para estimular tu nervio vago solo debes cantar, tararear o recitar algún mantra. Otras prácticas sencillas consisten en mojar el rostro con agua fresca, sonreír, masajear los ojos, mover la cabeza de un lado a otro o simplemente dar un cosquilleo al paladar con la punta de la lengua hasta conseguir un bostezo.